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Una actividad como el Rover Moot, puede marcar etapas en nuestra vida y más aún cuanto mayor es el esfuerzo que haces por vivirlo de forma activa.
El Movimiento Scout es también una Organización Internacional sin distinción del país de origen, las creencias o las culturas; y aunque eso nos lo enseñan desde muy pequeños en nuestros grupos scouts, es en los eventos internacionales cuando lo descubrimos por nosotros mismos.
También el Grupo Scout El Pilar quiere hacerse partícipe de ese sentimiento globalizador que es asistir a eventos internacionales organizados desde la Organización Mundial del Movimiento Scout. En este caso, se trata del XI Rover Moot en México, es decir, un encuentro para Rutas-Rovers (18-26 años) en México.
Naturalmente, los preparativos siempre son un poco más duros que cuando preparamos nuestras actividades locales, pues hay que reunirse con otros scouts de toda España, mantener comunicación entre distintos países, pero sin duda, todo eso y más merece la pena.
Después de 11 horas de avión, llegas a un país que no conoces, como México, y la alegría te desborda cuando ves a cientos de muchachos y muchachas scouts que te dan la bienvenida. Al margen de las actividades y la organización que se puso en práctica en el Rover Moot, de lo cual podríamos citar numerosas características y anécdotas, lo que más he valorado yo, ha sido el espíritu del Movimiento Scout unido y de comunidad.
Allí se encontraban más de 2.500 participantes provenientes de todo el mundo, y otras 2.000 personas de México como Staff Organizador, para que todo fuese satisfactorio.
Resulta fantástico ver a miles de scouts de distintos países, con diferentes ideas, culturas, y sentimientos, que trabajan juntos por un bien común en un lugar desconocido para la mayoría y en distintos idiomas.
En cuanto a las actividades, se dividían en distintas sedes. Cada participante visitaba 2 de ellas y, en mi caso, fueron Puebla y Morelos, pero también hubo en Queretaro, Michoacán e Hidalgo. En cada sede había varias actividades organizadas por objetivos que se emplean en la unidad Ruta-Rover: Aire Libre, Cultural y Servicio a la Comunidad.
Los últimos cuatro días acampamos en Villa Moot, cerca de las pirámides de Teotihuacán, donde noche tras noche nos reuníamos para intercambiar impresiones y, sobre todo... para convivir.
Varios países montaron stands donde nos enseñaban sus tradiciones, su cultura, su geografía, y algún que otro platillo típico de su país; a esto se le llamó el Expomoot. Y en el Showmoot se llevaban a cabo bailes y danzas. El último día, después de una larga caminata hacia la pirámide de la luna, visitamos los talleres de artesanías mexicanas.
Pero lo mejor era durante las comidas, los viajes, etc. Teníamos la oportunidad de platicar (hablar), como dirían los mexicanos, con gente de todos los países (Francia, Inglaterra, Suiza, Argentina, Alemania, Australia, Suecia, El Salvador, México, Túnez, Canadá, etc.).
Uno de los momentos más emotivos fue el cierre de este magno evento. Las banderas ondeaban en aquella templada noche donde entre risas y cantos presenciábamos la clausura. Pero para muchos de nosotros, el Moot no terminó ahí..
La música estuvo presente, pues el himno del Moot (en 3 idiomas y con un toque azteca) se escuchaba a cada momento por todo el lugar de acampada.
La verdad es que todo México se volcó con nosotros, la familia de Puebla donde viví tres días, el Staff de las distintas sedes, los habitantes de cada pueblo y ciudad por donde paseábamos, mi familia preferida en Ciudad de México, donde estuve mis dos últimos días conociendo sus calles, su cultura, su forma de vida, e incluso los estudios sobre España en sus libros de texto de primaria.
Todavía hoy mantengo comunicación muy directa por Internet con todos ellos y cada día es más enriquecedor.
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