PERSONAJES DE CUENTOS

Erase una vez en un lugar muy lejano... bueno, realmente no era tan lejano, sino que era en La Suara, pero en fin, volvamos a la cuestión principal... Al inicio del otoño en dicho sitio aparecieron todos los personajes de los cuentos. ¡Cómo han podido llegar al mundo de los seres vivos! Ellos no deberían estar aquí.

Tras los primeros momentos de incertidumbre el mago Merlín (no podía ser otro, pues para eso es el más sabio de entre todos ellos) tomó la palabra y preguntó al resto de personajes si sabían por qué habían sido sacados de sus cuentos. Todos los personajes se miraron unos a otros y contestaron que “no”.

Entonces Merlín le preguntó a Caperucita qué si había llevado la comida a su abuelita y ésta le dijo que no, que ya estaba harta de escapar del lobo y que pasaba de ese tema. Tras ello Merlín preguntó al Lobo si había intentado coger a los tres cerditos y éste le dijo que ya estaba cansado de soplar y que prefería dedicarse a otras cosas. Por último preguntó a Garbancito si seguía echando miguitas de pan y éste le dijo que para qué, que era una pérdida de tiempo, que si se perdía ya encontraría el camino con algo de suerte y si no, que daba igual.

Tras la ronda de preguntas Merlín preguntó con cara inquisitiva -¿Lo entendéis ahora?- Y el resto de personajes con la misma cara de incredulidad de antes volvieron a contestar que “no”. Merlín lanzó un resoplido de disgusto y les dijo -Está bien, os lo voy a explicar. Desde hace algún tiempo hemos dejado de hacer lo que nos corresponde a cada uno en nuestros respectivos cuentos y por esa razón hemos sido expulsados-

Y ahora bien -¿Queremos volver a nuestros cuentos? ¡¡¡¡Si!!! Fue la respuesta como salida de un coro de voces, todas al unísono. Pues bien, dijo Merlín, entonces lo que tenemos que hacer es trabajar todos juntos para encontrar la forma de volver a casa...

Una vez en los cuentos se dan cuenta que los lectores se han aburrido de cuentos sin personajes y han dejado de leerlos. Ahora toca atraer a nuevos lectores. La idea es que los responsables pasan a ser potenciales lectores y los niños deben “atraerlos” capturándolos.

© G. S. Ntra. Sra. de Fátima
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