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Vida de San Jorge, patrón de los scouts
En
el año 280 de la era cristiana, nació el primer Jorge en Mitilene (Capadocia).
Jorge es un nombre que tiene especial presencia entre los padres para bautizar
a sus hijos varones con ese nombre.
Jorge
nacido en época del emperador Diocesano llegó a ser famoso a causa de su
santidad. Desde muy niño contemplaba siempre una pequeña cruz que tenia
entre sus manos. Seguramente pensando en la pasión de nuestro Señor
Jesucristo, el hijo de Dios quien para salvar a los hombres y abrirles las
puertas del cielo, se dejo crucificar.
El
padre de Jorge llamado Garatios fue un muy destacado jefe de alto rango en el
ejército del rey Verdugo, lo de Rey Verdugo se debe a las sangrientas
persecuciones que llevaba a cabo contra las cristianos, no obstante ello la
madre de Jorge y en forma muy secreta educo a su niño en forma cristiana, lógicamente
sin que su padre se enterara.
Siendo
muy jovencito, Jorge ya era un hombre inteligente, capaz y muy guapo, y nada
menos que el hijo de uno de los grandes jefes militares de los ejércitos del
Rey. Al conocer al Rey al joven Jorge, quedo impactado y lo primero que paso
por su mente, es que ese joven debería ingresar a las filas de su ejército,
no dudo un solo instante el Rey e inmediatamente se abocó a la tarea de
persuadir a Jorge para su ingreso, así lo hizo y el joven Jorge en muy poco
tiempo demostró su gran capacidad e inteligencia llegando a ocupar cargos en
jefaturas del ejército por méritos propios, ganándose de parte del Rey
mucho respeto en forma muy especial por su valentía, por su conducta, etc. y
era constantemente elogiado por el Rey.
Pero
en aquella época la mayor parte del mundo conocido era pagano. El emperador Diocleciano
y el Cesar Galerio se confabularon para destruir el cristianismo, pero no
contaron con la fe y el heroísmo de sus adeptos.
La
persecución era sangrienta, se castigaba hasta la tortura y se mataba a todo
aquel que se negaba a adorar a los ídolos del credo pagano.
Fue
en Nicomedia donde estaba Jorge, donde se dictó la orden de persecución.
Galerio acuso injustificadamente a los cristianos por el incendio del palacio
imperial y lo tomó como
pretexto para comenzar el aniquilamiento de los cristianos.
Jorge
indignado y con profundo dolor,
reaccionó ante este hecho y tomo la decisión de defender la santa causa.
Amigos
compañeros de armas y hasta jefes superiores del ejército aconsejaban
a Jorge que desistiera de tamaña idea y que tuviera especialmente en cuenta
los castigos tortuosos impuestos por el Rey.
Nada
paró a Jorge, por el contrario proclamaba a los cuatro puntos cardinales su
cristianismo y su fe en Dios, haciéndolo
en forma constante y permanente y en cualquier lado en que estuviera
y ante quien estuviera,
rechazando de esta forma todos los consejos y sugerencias que se le daban o
hacían y sin más, continuó su campaña en defender a sus hermanos
cristianos.
Fue
así como se lo veía repartiendo entre los pobres y mas necesitados copiosas
limosnas, antes de iniciar lo que consideraba su sagrada misión, Con su
inocultable coraje y valentía que siempre lo caracterizaron Jorge declaró su
total y absoluto repudio a los ídolos paganos y en especial al Rey.
Jorge,
al fallecimiento de sus padres fue acreedor de una gran fortuna o herencia, la
que fue volcada íntegramente a ayudar a los pobres, enfermos
y mas necesitados.
Su
gran coraje lo llevó a increpar personalmente al Rey, frente a frente y de
igual a igual, por la masacre que estaba realizando con los cristianos.
La
respuesta del Rey enfurecido no se hizo esperar y como ya era norma del Rey
Verdugo, este ordenó encerrarlo en un horrible calabozo. No obstante la orden
impartida por el Rey y antes de proceder a su encierro, Jorge fue llevado en
presencia de este, quien trato por todos los medios a su alcance hacerle
cambiar de idea, que abandonara su prédica del cristianismo. Le ofreció
dentro del gobierno los más altos cargos y sobre todo riquezas. Jorge habla
tenido grandes riquezas y todas las había repartido entre los pobres y
necesitados, nada pudo hacer cambiar a Jorge. Ante la postura firme y segura
que seguía teniendo Jorge, el Rey recurrió a sus ya famosas amenazas con los
más espantosos suplicios, pero todo fue
inútil. El mismo emperador le
había dicho “Joven Jorge, piénsalo mejor y piensa también en lo que también
te espera si continuas con tu defensa del cristianismo”. La contestación de
Jorge no se hizo esperar: “Majestad vuestros ídolos son de piedra, el
verdadero Dios es Cristo” y allí predicó
la doctrina de Jesús. Ni las más ventajosas promesas ni las más
grandes amenazas lograron hacerlo claudicar, Dios lo sostenía, porque Jorge
le era fiel y que lo mantuvo firme.
Para
hacerle cambiar de idea el rey recurrió al tormento entregando a Jorge a los
verdugos, estos actuaron de inmediato recurriendo a todo tipo de torturas,
tales como tirarlo en un pozo de cal viva, atarlo
de pies y manos golpeándolo y arrastrándolo,
ponerlo en una rueda llena de cuchillos, lo flagelaron hasta hacerle perder
los sentidos, fue sometido a todo tipo de dolores, sufrimientos, etc. pero
milagrosamente se le curaban las heridas y la muerte parecía huir de él.
Jorge
tan solo oraba y cantaba alabando a Dios. Le hicieron beber un licor
envenenado y Jorge no siente el más mínimo inconveniente. "Cosas mas
admirables hace mi Dios, puede si quiere, resucitar a los muertos" dice.
El
emperador se enfureció más y ordenó acabar cuanto antes con ese joven.
Diocleciano
piensa en vano como darle muerte y a la vez atormentarlo, para que su suplicio
sirva de escarmiento al pueblo, que ya ha empezado a perder la fe en los ídolos
del rey pagano. Nuevamente vuelve el rey a la carga para ver si
después
de todo esto el “joven Jorge” ha decidido abandonar su fe cristiana. Con
toda afectuosidad habló Diocleciano a Jorge ofreciendo nuevamente
las
mismas ofertas hechas anteriormente inclusive el cargo más alto en su ejército.
Jorge,
continuo firme , la voz de Cristo apuntalaba
su negativa al rey “Jorge
estoy a tu lado, contigo, no tengas temores y continua con tu firmeza”.
Dioclesiano, irritado al bordo de la locura, decide enfrentarse al
Santo, pero esta vez junto al templo de Apolo. El rey mandó llamar a
los sacerdotes del templo, invitó a toda su corte y al pueblo para escuchar y
presenciar su más y rotunda victoria la confesión de Jorge negando a Cristo
y reconociendo al Dios Apolo como su auténtico Dios de esta forma el rey
quiere tal vez desafiar al Dios de los cristianos oponiéndole el poder del
Dios pagano.
Jorge
ya se encuentra frente al templo, el rey, su
séquito, sacerdotes, pueblo, etc. El rey trata nuevamente de
sobornarlo ofreciendo grandes fortunas y honores. “Si sacrificas a los
dioses quedarás libre y serás rico”
le decía el rey. "Dónde están esos dioses?" pregunta Jorge, quien
se adelantó y con paso firme ingresó en el templo, estando frente al altar
del Dios Apolo y ante el más absoluto silencio de toda la concurrencia que
colmaba las instalaciones del templo Jorge, mediante la señal de la cruz,
provoca otro milagro, cayéndose todas las estatuas paganas al suelo donde
quedan hechas trizas. La multitud empieza a proferir todo tipo de improperios
contra el brujo “Jorge” pidiendo la muerte de este, abalanzándose contra
él mismo en forma violenta. Los soldados custodios y guardianes lo salvaron
de la ira de los concurrentes al templo quienes pretendían darle muerte en
forma violenta, linchándolo.
El
mismo Diocleciano no sabe ya que pensar pero en medio de tanta confusión a
que da lugar el prodigioso
acontecimiento. "Es imposible que este muchacho me venza", pero le
esperaba al emperador otra gran sorpresa, ya que la misma emperatriz
Alejandra, escuchando las voces del pueblo que proclamaba "milagro!,
milagro!" se le acerca y le dice “yo también son cristiana”.
Al
borde de la locura el rey ordenó
que su propia mujer sea azotada hasta morir. Nada calma la rabia, la ira y el
odio del auténtico monstruo quien ordena que Jorge también debe morir. Los
verdugos comenzaron a castigar a Jorge más cruelmente que antes y con
entereza soporta todos los martirios, tormentos y dolores a que fue sometido,
apedreado en su rostro ensangrentado
todo su cuerpo luego de haber sido arrastrado al galope por un caballo al cual
iba atado pero no fue destrozado, al parecer su cuerpo no había sufrido
mayores daños.
Ese
joven que lo enfurece y hacia el cual siente a la vez una especie de miedo
supersticioso no puede seguir burlándose de él y del pueblo y ordenó que
Jorge fuera decapitado.
Arrodillado
ante una gran piedra, junto al verdugo que espera el momento de dar el golpe
fatal, Jorge oró con mucho fervor, rezó por última vez.
Fue
el 23 de abril del año 303.
El
cuerpo de Jorge fue recuperado por los cristianos que le dieron entierro en un
lugar digno, y a partir de allí comenzaron sus miles y miles de milagros,
curando enfermos, ayudando a los necesitados, amparando a los desamparados y
protegiendo a todos los que necesitan de él, concediendo a todos aquellos que
recurren con fe en Dios.
San
Jorge es patrono de muchos países, regiones y ciudades en diversas
partes del mundo, entre ellos la República Argentina, Aragón y
Cataluña
LA
LEYENDA DEL DRAGÓN Siempre
se presenta a San Jorge montado en un caballo
blanco y con una lanza venciendo a un dragón enorme. Así se lo presenta en
estampas, láminas cuadros, estatuas ,etc. Este relato sobre la lucha con el dragón viene de la época de las cruzadas y se piensa que haya sido inventada para de alguna forma simbolizar la lucha del cristianismo contra el demonio y que para ello se haya elegido como protagonista a San Jorge. La
leyenda establece que el hecho aconteció en
la ciudad de Silebe (Libia), donde Jorge era legionario. Cerca de esta
ciudad había un enorme dragón de impresionante tamaño y características
llegándose a decir inclusive que este gran animal era venenoso, por lo tanto
contaminaba las aguas del mar y todo aquello que estuviera en su alrededor.
Cundió el temor entre los pobladores
de toda la región, muy afligidos
todos a causa de este monstruo, tomaron la decisión de unirse todos para así
poder hacer frente al dragón y
tratar de derrotarlo. Pero todo resulto
infructuoso, pues cada vez que aparecía el dragón cundía el temor y era un
pánico generalizado y como resultado lo único que se veía es que los
habitantes huían despavoridos, olvidándose
de todo lo que se había proyectado para hacer frente al monstruo,
convirtiéndose esto en una verdadera tragedia.
No obstante ello algunos pobladores llamaron a sus vecinos y entre
todos resolvieron que para evitar que el dragón se calmara a la ciudad le
ofrecerían como alimento dos ovejas diariamente. Pero
he aquí que llego el momento en que comenzaron a escasear las ovejas y fue
allí donde el rey tomó la decisión que para aplacar al dragón se le diera
todos los días una oveja y una jovencita que todos los días seria sorteada. En
determinado día el sorteo recayó en la propia y única hija del rey, y como
es lógico suponer la desesperación se hizo presa del rey. El rey reunió a
su pueblo y les pidió piedad por su única hija y también lo hizo ante sus
dioses, ofreció al pueblo todos sus bienes, inclusive su reino, a condición
de salvar a su única hija. Recibió como única respuesta una furiosa
indignación. Nadie quería acceder a la petición del rey y mucho menos
aquellos que habían sacrificado sus hijas en cumplimiento de la ley dictada
por el rey. Fue así como se le
hecho en cara todo esto, aclarándole que él no podía ir en contra del
dictado de sus propias leyes. El pueblo había cumplido y exigía cumplimiento
al rey. Al no quedar otra alternativa pues inclusive el pueblo ya entraba en
el caos total rebelándose contra el rey, llegando a
amenazar de muerte a este y toda su familia, el pedido de clemencia
hecho por el rey a su pueblo fue desoído totalmente. Llegado
el momento del sacrificio, la joven hija del
rey fue despedida por este y su madre quienes
lloraban amargamente y con una profunda tristeza. La
joven niña tomo el camino del suplicio junto a
una oveja y a un soldado que la acompaña hasta el
lugar señalado donde será el encuentro con la feroz
bestia. La joven hija del rey se paró en el lugar determinado frente
al mar, a la espera de su muerte segura, pero he aquí que un joven caballero,
hermoso como un ángel, se aparece frente a la joven, a la que indaga
sobre los motivos de su presencia en ese lugar. La niña le cuenta en detalle
todo lo que acontece y cual será su fin, similar al que ya tuvieron
otras jovencitas de la
región, contestando San Jorge:
"no debes tener temores, yo te ayudaré en el Nombre
de Jesús y así salvarás tu vida". Fue
en ese momento en que se apareció el dragón, espantoso monstruo que echaba
fuego por la boca y San Jorge,
montado en su hermoso caballo blanco y con una lanza en su mano, arremetió
ferozmente contra el dragón, al cual atraviesa con su lanza, dándole muerte
en el acto, luego lo enlaza y lo lleva arrastrándolo hasta el pueblo. Todos
los pobladores de la región se volcaron a ver
el dragón muerto, ya vencido por San Jorge, quien
por toda explicación dijo que había podido vencer
a la bestia mediante la ayuda de Dios, a
quien había rezado con toda su alma, y pidió a todos que pusieran su
fe en Cristo y se bautizaran. Cuando el rey vio el milagro, su hija sana y salva, él y todos sus súbditos se convirtieron al cristianismo y se hicieron bautizar, luego llamó al santo y le ofreció todo lo que quisiera incluido su reino, rechazando San Jorge todo pidiendo únicamente protección y ayuda para los necesitados y que cuidara de las iglesias, desapareciendo de inmediato y como otro verdadero milagro.
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