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HISTORIA DE NUESTRO FUNDADOR |
Cómo contaros la historia de Sir Robert Baden-Powell... creo que lo mejor sería que yo me pusiera a recordar aquel viaje que él y yo hicimos hace ya unos cuantos años en tren. La verdad es que yo, en aquel entonces, no tenía ni la más mínima idea de quién era el señor que me había tocado al lado en el vagón, lo que me llamó la atención de él era que desde que empezamos a rodar, no paró de mirar por la ventana y a todo lo que nos rodeaba, parecía un poco nervioso, y lo peor era que estaba empezando a ponerme nervioso a mí. Llegó el momento en que ya no pude aguantarlo más y le pregunté qué estaba mirando, a lo que él me contestó: "al mundo: es demasiado bonito como para apartar la vista de él". La verdad es que aquello me dejó de piedra, a partir de entonces intenté buscar alguna manera de hablar con él... pero como de costumbre, no encontraba la forma adecuada de comenzar, así que tras cinco minutos intentando dar con la clave, desistí y me acomodé en el asiento esperando llegar a mi destino. Un rato después él se giró a mi y me dijo: "hola, mi nombre es Robert, y he pensado que como vamos a viajar juntos, es una tontería que nos pasemos todo el viaje sin mirarnos y sin hablar". Yo me presenté, y comenzamos a hablar de temas sin importancia en aquel entonces, pero que hoy, cuando las recuerdo, me parecen fascinantes. Resulta que aquel señor, con pinta de mirada de niño, y mente despierta cono nunca vi en otra persona era el fundador del Movimiento Scout. Parece mentira, pero ahora sé que aquella persona era especial, en todos los sentidos, tenía una voz profunda y fuerte como para asustar a un león, sin embargo resultaba dulce y familiar. Me contó que su mayor diversión era la pesca, y que detestaba el deporte de moda de su época: la caza. Él decía que no concebía cómo se puede asesinar a un animal para contemplarlo muerto después en una pared, cuando lo realmente interesante era ir de noche a un arroyo para disfrutar observando la venida de todo tipo de criaturas a beber. No entendía cómo se dejaba a los niños de lado hasta que tuvieran una educación "perfecta", cuando lo interesante era aprender de ellos a sus edades más tempranas, cuando son todavía libres de pensamiento y normas sociales. Para él lo más importante de la vida era disfrutar y hacer que los demás disfrutaran. Él me dijo que si hay que vivir toda una vida por qué no hacerlo de manera feliz: ¿Por qué no conseguir que este sitio sea un poco mejor cada día, y que lo arreglemos para los que aún tienen que venir? Un rato después de hablar con él en el viaje, se levantó de su asiento, cogió su bolsa de mano, la abrió y sacó un gran cuaderno de dibujo y me enseñó lo que allí había, imaginaros mi sorpresa al ver que allí había bosquejos de todo tipo de animales y personas. Le pregunté que por qué hacía aquello, y él me contestó que le gustaba muchísimo observar y que pensaba que si dibujaba algo, ese algo ya no escaparía de su vida, porque había captado su esencia. No fue muy difícil darse cuenta de que él estaba continuamente en camino intentando aprender de lo que le rodeaba, y eso le hacía feliz. En algún momento de la conversación me dijo que era militar, y para mi aquello fue un poco raro, porque cómo podía ser militar un hombre tan sensible y pacífico como aquel, luego supuse que cada uno tiene que responder a las pruebas que la vida le iba poniendo, y que aquella sería una de las de su vida, Pero incluso en su profesión destacaba por su amabilidad y ganas de diversión constantes, como ejemplo os diré que él mismo se fabricó las herramientas que le iban haciendo falta en vez de utilizar las que el propio ejercito le proporcionaba. La verdad es que entre una cosa y otra, el viaje iba terminando, y creo que ninguno de los dos queríamos que aquello acabara, porque llegamos a conocernos bastante bien. Yo lo único que sé es que me alegré tanto de haberle conocido, no por quién era o quién fue, sino porque en aquella horas, él fue capaz de hacerme ver el mundo de una forma distinta... mas divertida, más humana, más cristiana. ¿Sabéis qué fue lo que me dijo cuando yo bajé del tren y asomó su cabeza con su sombrero por la ventanilla?, pues simplemente me dijo: "Escucha y aprende de lo que te rodea, porque algún día te arrepentirás de no haber aprendido a oír las maravillas que el mundo te canta. Buena caza y largas lunas".... |
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Pedro J. de Vargas Toajas.
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